El amor, eso que nos desvela,
eso que nos oprime el pecho,
y que nos recuerda,
que no somos perfectos.
Y que nuestra sangre hiela,
a cada paso que anhelemos,
y a cada segundo de la espera,
por tener la presencia,
de eso que nos llena.
Esa sensación amarga,
de la despedida sin ganas,
de mirar a la cara,
la melancolía llegada,
despedirte con un beso,
no sirve de nada,
si no tengo las horas compradas,
para pasear mi despecho,
entre tus caminos y miradas.
Ese fino texto,
que en los labios suena,
cada vez que divisas su pasar,
a tu vera, nunca es invierno,
siempre es primavera,
si te tengo,
si te tengo, a mi vera…
Y observo en tus ojos,
una luz, que desvela,
el más dormido de los sueños,
entre noches en vela.
Sueños rotos, amor de espera,
tiempo de locos, entre carreteras,
pasando de todo, menos de tu melena,
que te quiero, ahora y no otro,
no otro quien te quiera,
te quiero entre mis ojos,
como tengo en mi cabeza,
del aroma de tu pecho,
y el tacto de tu cabellera.
Decir te quiero,
te espero, me llenas
sentir en el pecho,
el sabor de tus caderas.
Rozar con los dedos
el tacto de los tuyos
y sentir, la espera
tensa entre un beso y otro beso
entre dos labios que se desean.
El amor, ese sentimiento,
que no siempre llena,
pero seguro que alguno de ustedes,
tanto anhela…
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