La estela del tiempo pasa
en un cerrar de ojos
y espanta los recuerdos que te abrazan,
al encoger los hombros.
Y te golpea con fuerza,
si aún piensas que el amor
lo es todo.
Y en un suspiro empapa,
el sudor y las lágrimas,
y calla el sollozo y te mata
o te pierde entre los rastrojos.
No soy de los que tratan,
de comprar o vender su alma,
por un puñado de fama
o un trozo de tu escombro…
Soy de los hombres que aman,
que sienten y que todo,
todo lo encarama,
hacia tu mirada y tu odio.
Soy el que extraña,
un beso en el alma,
y eso no es todo.
¿Qué hacer pues?
en esta vida cargada
de odio y nada
¿qué más queda en el alma?
cuando por ti, lo daría todo,
y lo que es peor, no tengo nada.
Ni tan solo mis pisadas,
ni una mano dada
o los ojos con que mirabas,
sin mediar palabra,
sonrojando al enojo,
de no tener tu alma,
sobre mis hombros.
Luchar contra el destino,
de vivir en el peligro,
constante de amarte,
y que tú, no quieras nada.
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