Cuesta tanto a veces escribir si quiera unas palabras emocionantes. Cuesta tanto en ocasiones expresarse, incluso al más poeta.
De tanto sufrir en esta vida, de tanto luchar sin nada a cambio, y es que ¿quién prometió una recompensa?
Pero vaya, en esta encrucijada vital que me encuentro, como creo que la mayor parte de los que lean esto, yo al menos he optado por la calle del medio, como se suele decir, la más fácil.
Desde hace unas semanas he optado por dejar de lado mi visión de poeta, pero no en su lado artístico, sino en su lado emocional e instititvo. Aquello de pensar que las cosas suceden por una combinación cósmica que te elige a ti, está muy pero que muy visto.
Disney nos regaló una visión del mundo idealizada donde ganan los buenos, los valores absolutos y conformes y todo aquello que rodeaba a aquellos sentimientos puros e infinitos; pero no, no siempre pasa así. No siempre pasa lo lógico ni lo mejor, a veces pasa lo peor y lo irremediable, incluso lo inesperado y menos conciso.
Así que pues, me decanto por optar por la siguiente filosofía de vida: aprender a que me guste aquello que me haga bien, es decir, no gustarme las cosas, sensaciones, situaciones, lugares o personas que no me hagan el bien, que no me transmitan lo mismo que yo trate de darles que en principio, es eso mismo. Es esta por tanto una nueva visión del amor romántico que pulo y trato de esgrimir cada día en mis versos y en mis reflexiones más profundas ( y pesadas en ocasiones) y también en mis actos, aunque eso, es otro tema del cual tengo pendiente escribir dentro de poco.
Sin embargo, no dejaré de perseguir mis objetivos, de luchar por lo que es justo y sencillo y de imponer mis convicciones si pienso que son justas, racionales y equitativas para todo el mundo. Hay hoy en día, una corriente de pensamiento cobarde y absurda para mi; el egoísmo exacerbado no trae más que eso, egoísmo y al final, la soledad absoluta de uno mismo frente al mundo y creo recordar que el ser humano, la humanidad no consiste en la egolatría y en el culto a uno mismo, también consiste en el bien conjunto, en la superación de los retos de especie y de humanidad y en la acumulación de saber, poder, ingenio, astucia y valores, es decir, aquello que nos define como especie.
Feliz año nuevo, espero que tod@s tengáis un propósito al menos, el mio no lo pienso decir mucho, simplemente intentaré demostrarlo. Aunque uno de los propósitos lo he comentado antes, espero empeñarme en llevarlo a cabo y transformar mi modo de vida entre lo que me gusta y lo que me hace bien.
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